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Preparación física en el pádel: el entrenamiento Neuromuscular Integrado

Es deductivo pensar que uno de los principales objetivos de cualquier deportista es estar siempre a un óptimo nivel para competir, sea cual sea el deporte que practica. Por este motivo, antes de plantear el protocolo de preparación física específico, primero se debe estudiar el deporte desde todas las perspectivas, pues comprender sus demandas ayudará al deportista a alcanzar un mayor rendimiento.

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Ejemplo de ello es el estudio presentado por Amieba y Salinero (2013), donde mostraron datos interesantes sobre la estructura espaciotemporal de un partido de pádel amateur, proporcionando información sobre la distancia media que se recorre en un juego, set o partido, cuántos juegos por partido suelen disputarse, la duración de estos o la velocidad media a la que corre un jugador.

Para abordar todas estas demandas, en ReSport Clinic aplicamos una metodología que entremezcla dos formas de entrenamiento, pretendiendo lograr lo propuesto anteriormente. En primer lugar, se hace referencia al entrenamiento coadyuvante, enfocado a la prevención de cualquier tipo de lesión intrínseco o extrínseco modificable. Este ambiciona ser complementario al entrenamiento de las capacidades del deporte (Seirul·lo, 1986).

En segundo lugar, el entrenamiento optimizador, focalizado en la planificación, diseño, realización y control de las cargas de entrenamiento (Pons et al., citado en Romero y Tous, 2010).

Este resultado deriva en el entrenamiento neuromuscular integrado que, tal y como definen Fort et al. (2016), se focaliza en el entrenamiento de la fuerza y acondicionamiento general y específico del deporte, además de prevenir lesiones y mejorar el rendimiento de las habilidades motoras y deportivas. Para ello, para la preparación física en el pádel identificamos las carencias neuromusculares del deportista y, posteriormente, promovemos adaptaciones fisiológicas para mejorar el control motor, indispensable para realizar acciones específicas del deporte con éxito.

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Se deben seguir protocolos controlados, teniendo en cuenta diversos factores intrínsecos que individualizan al deportista (edad, género, nivel, genética, etc.). Primero es obligatorio perfeccionar las habilidades motrices básicas, pues permitirán seguir evolucionando hacia aquellas más específicas. Estas se dividen en habilidades locomotrices como caminar, correr o saltar; habilidades manipulativas como lanzar, coger o golpear y, finalmente, habilidades estabilizadoras como girar o mantenerse en equilibrio. Logrando dominar todo este repertorio, se plantea una progresión hacia las habilidades específicas del pádel como pueden ser el servicio, un drive o un revés estático o en carrera, una volea o un smash.

Fort et al. (2016) fraccionaron el entrenamiento neuromuscular integrado en seis estructuras (que desarrollamos a continuación), todas igual de importantes en la preparación física y focalizadas a las habilidades específicas del deporte.

Componentes del Entrenamiento Neuromuscular Integrado

  1. Estabilización dinámica. Ésta pretende estabilizar el centro de masas y las articulaciones mientras se ejecutan tareas dinámicas, focalizando el entrenamiento en extremidades inferiores y en la región lumbo-pélvica. Se plantea una progresión desde el equilibrio estático hacia la estabilización dinámica, aproximando el entrenamiento a acciones del pádel como pueden ser los desplazamientos laterales durante un drive. Posteriormente el entrenamiento de la región lumbo-pélvica adquiere un rol fundamental, pues faculta el control de las extremidades inferiores durante acciones específicas del pádel. La progresión se desarrolla desde la consciencia del propio cuerpo a baja intensidad hacia ejercicios funcionales entre media y alta intensidad.
  2. Coordinación. Este concepto relaciona la capacidad de ejecutar habilidades motoras complejas con relación a elementos externos, influenciada por las capacidades perceptivas y cognitivas que posea el o la deportista. Para ello, se deberá entrenar las capacidades coordinativas relacionadas con la orientación, la reacción, la transformación del movimiento según las condiciones ambientales o la combinación de diferentes acciones específicas del pádel.
  3. Fuerza. Es fundamental entrenar la tasa de producción de fuerza, relacionada con la fuerza explosiva, para maximizar todas las acciones del pádel como las aceleraciones y desaceleraciones, cambios de dirección en cualquier ángulo, la capacidad de salto o la producción de fuerza en el golpeo entre otros. En ReSport Clinic, el entrenamiento inercial permite entrenar esta fuerza explosiva de manera óptima en todo el espectro de la relación fuerza-velocidad, involucrando las máquinas YoYo (alta producción de fuerza con velocidades excéntricas moderadas o bajas) y las poleas cónicas (altas velocidades excéntricas con fuerzas moderadas o bajas). La progresión debe ser hacia la especificidad del deporte, ayudando al deportista a mejorar el control neuromuscular y a prevenir lesiones.

preparación física pádelEl jugador profesional de pádel Denis Perino realizando ejercicio de fuerza con Keiser neumática en movimiento de revés.

 

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  1. Pliometría. Incrementa la potencia muscular, el rendimiento deportivo y ayuda a reducir el riesgo de lesiones, entrenando los músculos, tejido conectivo y sistema nervioso para ejecutar de manera efectiva el ciclo estiramiento-acortamiento. Se planteará una progresión desde acciones a baja velocidad con mayores tiempos de contracción hacia acciones de alta velocidad, aumentando las transiciones de excéntrico a concéntrico.
  2. Velocidad y Agilidad. En el pádel se realizan movimientos rápidos mientras que el o la jugador/a cambia de dirección por la pista a causa de estímulos externos. Así pues, esta definición vincula estos términos a la capacidad de cambiar de dirección, la fuerza, la potencia, la coordinación y a los aspectos cognitivos. Será importante entrenar estos conceptos de manera no aislada y siempre orientada hacia la especificidad del pádel.
  3. Resistencia a la fatiga. Una de las claves del pádel es la suficiencia de ejecutar acciones repetidas a alta intensidad. Esto involucra la capacidad neuromuscular y fisiológica del deportista, pues debe reducir al máximo los efectos negativos de la fatiga durante un partido. Para ello en ReSport Clinic planteamos el entrenamiento High Intensity Interval Training para mejorar los índices cardiorrespiratorios, metabólicos y neuromusculares, involucrando esfuerzos cortos y largos de alta intensidad separados por recuperaciones activas y pasivas, focalizando la atención en mejorar la capacidad de repetir cambios de dirección y esfuerzos a alta intensidad.

 

En conclusión, creemos firmemente en el entrenamiento neuromuscular integrado mediante programas de entrenamiento de carácter excéntrico, permitiendo desarrollar niveles de fuerza muchos mayores, reducir la incapacidad de reclutar unidades motoras durante una acción muscular o prevenir el riesgo de lesión, siempre en beneficio del deportista.

Autores: Dr. Ferran Abat, Gabriel Planells.

Acerca del autor:

Ferran Abat
Traumatólogo deportivo. Fundador y director médico de ReSport Clinic, un centro avanzado de traumatología deportiva interdisciplinaria en Barcelona. Instagram Ferran Abat

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