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La presión psicológica en el pádel: ¿Qué es y cómo gestionarla?

Recientemente, el jugador Javi Garrido comentaba cómo había sufrido debido a la presión en el partido de pádel que les enfrentaba a él y Lucas Campagnolo contra Maxi Sánchez y Lucho Capra en los cuartos de final del Madrid Master. En sus propias palabras, esta presión le provocó sentirse “agobiado y sin fuerzas en las piernas, una sensación de no querer estar en la pista”, y que esto es “algo con los deportistas debemos de saber lidiar en nuestro día a día (la presión)”.

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Seguro que esta situación nos es familiar a todos los que, en algún momento, hemos practicado deporte, ya sea de manera profesional o amateur: desde tener el estómago cerrado, notar el cuerpo demasiado tenso y/o activado, un bloqueo mental que me impide pensar o tomar decisiones con claridad, anticiparme a muchas situaciones futuras (que tanto pueden pasar como no), o dudar de mis capacidades o posibilidades, entre tantos otros ejemplos. Todo ello puede ser consecuencia de una gestión inadecuada de la presión.

La presión psicológica es aquella sensación psíquica que se da en situaciones de máxima importancia o exigencia percibida donde, además, pueden haber consecuencias decisivas. Normalmente, la etiqueta que tenemos de la presión es negativa, pero también nos puede resultar útil. A continuación vamos a explicar y ejemplificar cuándo puede ser beneficiosa y cuándo, por el contrario, puede ser perjudicial.

¿Cuándo puede ser beneficiosa la presión en el pádel?

Cuando la presión nos motiva y nos provoca un buen estado de activación, nos ayuda a afrontar la competición de manera seria, con compromiso, intensidad y proactividad. Todo esto ayuda a que el rendimiento mejore.

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¿Cuándo puede ser perjudicial?

Cuando la presión nos provoca nervios, dudas, miedos o bloqueos (físicos o mentales), nos dificulta cómo afrontar la competición. Todo esto limita el rendimiento, conllevando que este empeore.

Habiendo diferenciado estas dos situaciones, cabe destacar qué estímulos juegan un papel importante en cómo nos afecta la presión.

  • Personalidad: Diferentes estudios muestran que las personas extrovertidas acostumbran a rendir mejor bajo presión que las introvertidas, mientras que las introvertidas tienden a rendir mejor sin presión.
  • Expectativas: Qué quiero y/o espero conseguir en la competición siempre tiene un peso considerable, ya que nuestra atención se dirige a conseguirlo. Según el grado de rigidez de este objetivo (en otras palabras, si tengo una mente abierta y tengo en cuenta que quizá no lo logre o si, por contra, solo contemplo la consecución de mi propósito), la presión será mucho más intensa o menos.
    • Expectativas intrínsecas: Son aquellas que están relacionadas con el disfrute del propio deporte (p.e., quiero hacer deporte, disfrutar, aprender).
    • Expectativas extrínsecas: Son aquellas que van más allá de la propia práctica deportiva, estímulos adicionales (p.e., un resultado en una competición, premio económico, reconocimiento en redes sociales, la opinión que tendrán de mí mi familia, amistades, entrenadores/as). En el deporte profesional, la mayor parte de los estímulos son externos, y dependen del resultado competitivo, por eso la presión es mucho mayor en este contexto.
  • Confianza: Si creo que tengo las capacidades y los recursos necesarios para afrontar las demandas competitivas que me pueda encontrar (p.e., el nivel del rival, la ronda de eliminatoria en la que me encuentro, el objetivo a nivel de clasificación que nos hemos marcado), la gestión de la presión seguramente será mucho mejor que si no creo que las tenga.
  • Situaciones del momento: El pádel es un deporte donde el rendimiento, la racha de resultados y el estado de ánimo puede variar muy fácilmente. Por ello, se tiene que estar preparado/a para que la situación pueda cambiar en cualquier momento, sin que nos superen las adversidades o nos frustremos por ello.
  • Recursos psicològicos: Disponer de herramientas psicològicas nos ayudará a controlar mejor nuestras emociones y, a la vez, a rendir mejor.

Ahora conocemos mejor qué es la presión y qué factores juegan un papel importante en ella. Lo que nos tenemos que preguntar, entonces, sería… ¿qué herramientas puedo aprender y entrenar para gestionarla mejor?

presión pádel

Técnicas para gestionar la presión en el pádel

A continuación, algunas técnicas y cómo se deben trabajar:

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  • El “Aquí y Ahora”: Cada cosa en cada momento. Si nos acabamos de clasificar para octavos de final de un campeonato, de nada sirve imaginarnos qué pareja nos encontraríamos en semifinales o la final. Antes tengo que ganar los partidos que tocan. Lo mismo en medio de un partido. Si el rival me acaba de hacer un break y se ha puesto arriba con 3-1, no es nada útil pensar que tengo que ganar el 2º set para ganar el partido, si aún el primero ni ha terminado. Es fundamental pensar en cada momento qué toca y qué debo hacer para rendir correctamente en ESTE momento. Uno de los mejores ejemplos de la mentalidad de “Aquí y Ahora” es Diego Pablo Simeone con su ya mítico “partido a partido”.
  • Auto-habla: Cada pensamiento o mensaje que tenemos nos repercute de una manera u otra. Si después de cada error pienso o me digo “¡qué malo soy!”, “no sirvo para esto” o “así no le voy a ganar nadie”, lo más normal es que me frustre, desmotive y baje los brazos, porque al final estos mensajes me los termino creyendo. Tenemos que fijarnos en los mensajes que nos damos para que nos animen a nivel anímico (p.e., “venga, tú puedes”, “es el principio del partido, cambia la dinámica”), así como también los podemos usar para darnos instrucciones que nos permitan mejorar a nivel técnico o táctico (p.e., “asegura la pelota, no arriesgues tanto”, “si el rival aprieta arriba, tira un globo y sube”).
  • Reestructuración Cognitiva: Los pensamientos disfuncionales son aquellos que no nos ayudan, sino que nos hunden. Los pensamientos funcionales son aquellos que nos ayudan, nos animan y nos permiten rendir mejor. Por lo tanto, esta técnica sirve para convertir nuestros pensamientos disfuncionales en funcionales. ¿Cómo lo puedo trabajar? Siempre ANTES o DESPUÉS de un partido (nunca durante, a no ser que ya tengas mucha formación y experiencia), plantearnos cómo puedo decirme los mensajes para que sean funcionales (p.e., en vez de decir “qué golpeo más horrible”, decir algo más técnico y sin juicios como “coge la pala más firme y no sueltes el brazo”. Los pensamientos se convierten en funcionales cuando se eliminan los componentes emocionales negativos y de juicio por otros de ánimo o instrucciones técnicas.
  • Respiración abdominal: Usa la respiración abdominal profunda si necesitas relajarte o la intensa si necesitas activarte. Puedes encontrar distintos vídeos para practicarlo en Youtube.

Después de haber explicado distintas herramientas psicológicas con las que afrontar mejor la presión, solo me cabe decir una última cosa: los aspectos psicológicos, como cualquier otro aspecto deportivo (p.e., técnica, táctica, físico, etc.)… ¡SE ENTRENA! Así que se aprende y se mejora a base de entrenarlos, con lo que ¡os animo a que lo intentéis y lo vayáis incorporando en vuestro día a día!

Acerca del autor:

Pol Soto Mollfulleda
Graduado en Psicología. Máster en Psicología del Deporte y de la Actividad Física. Experiencia profesional tanto en el deporte formativo como en el alto rendimiento en diferentes deportes Instagram / Twitter

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