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¿Te has vuelto a lesionar jugando a pádel? Aprende cómo evitarlo

El pádel es un deporte que no requiere una gran preparación física. Es divertido y fácil de practicar. Pero sin una preparación mínima, como en todos los deportes, tienes que ser consciente que también te puedes lesionar jugando a pádel y exponer a tu cuerpo a problemas físicos.

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Al ser un deporte muy social, muchas veces llegamos a la pista con nuestros amigos y amigas y no dedicamos el tiempo suficiente a la preparación. Pero para evitar lesiones y poder disfrutar del juego, es básico realizar ejercicios de calentamiento antes de jugar, así como estiramientos al acabar. Por otra parte, también es importante utilizar el material deportivo (ropa, calzado y pala) adecuado para cada persona.

La accesibilidad del pádel también puede significar un problema para las lesiones, ya que muchos jugadores son inexpertos y esto les puede llevar a hacer un sobreesfuerzo físico -ya sea por la práctica del deporte durante demasiado rato o por no guardar el tiempo suficiente de recuperación-. Todo esto puede provocar lesiones.

lesionar jugando a padel

Lesiones más habituales 

¿Te has vuelto a lesionar jugando a pádel? La poca preparación es un motivo de las lesiones y recaídas, pero también es culpa de nuestra adicción al deporte de la pala, que nos hace forzar y no hacer el reposo necesario que muchas veces sí necesitamos. Volver antes de una lesión, también nos puede apartar más tiempo de las pistas. Necesitamos ser fuertes mentalmente y priorizar nuestro estado físico, solo así podremos disfrutar del deporte.

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Las lesiones más frecuentes suelen ser tendinosas, musculares y articulares. En estos casos, la causa principal de lesión en brazo y codo, es la repetición constante de movimientos al golpear la pelota.

También la tendinitis de hombro -del manguito de los rotadores- y la tendinitis de codo (epicondilitis o «codo de tenista»), debidas al sobreúso de estas articulaciones. Para evitar este problema, volverán a ser importantes los ejercicios de estiramiento muscular, siempre antes y después de jugar.

Para la prevención es importante un tratamiento rehabilitador precoz, ya que la epicondilitis puede convertirse en una enfermedad crónica. La tendinitis también puede desarrollarse en la rodilla, la muñeca o el pie (tendinis aquíles). Por otra parte, una de las lesiones de hombro más graves es la luxación, pero es menos frecuente. Esta lesión consiste en la salida de la cabeza del húmero de su cavidad articular en el hombro. Suele producirse durante un smash.

Las rodillas son también una de las partes del cuerpo más afectadas por el pádel, ya que el juego requiere cambios rápidos de dirección y a veces se producen giros bruscos de rodilla. Esto puede dar lugar a esguinces de rodilla, que afectan a los ligamentos -laterales y cruzados- que dan estabilidad a la rodilla. La condromalacia rotuliana supone un desgaste del cartílago interno de la rotula, de la rodilla. Esta lesión se produce por la fricción continua entre la rótula y el fémur. En la rehabilitación de estas lesiones son importantes los ejercicios de tonificación muscular del muslo (cuádriceps e isquios).

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Los saltos y las carreras, también constantes en el pádel, pueden perjudicar el pie del deportista y provocar la fascitis plantar del pie: inflamación del tejido que cubre la planta del pié y llega al talón. Relacionado con esto se puede producir el espolón calcáneo del pie. Para prevenirlo, son importantes los ejercicios de estiramientos y los estudios podológicos.

Las lesiones musculares más frecuentes son las distensiones y roturas musculares, en los gemelos de la pierna. Es común que ocurra al principio del juego, por un calentamiento insuficiente. En este sentido, es importante beber durante el partido para mantener una buena hidratación del músculo.

El dolor de espalda es también muy común en este deporte. Los movimientos son repetitivos y explosivos, lo que provoca sobrecargas, y desequilibrios musculares entre la pared abdominal y lumbar. Los smash o remates altos obligan al jugador a adoptar una postura que puede provocar lumbalgias.

Por último, insistir que si no nos queremos lesionar jugando a pádel es básico realizar ejercicios de calentamiento antes de jugar, así como estiramientos musculares al acabar.

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Asimismo, siempre se debe realizar revisiones médicas periódicas que incluyan controles cardiológicos y analíticas de sangre, siempre bajo la supervisión de un médico del deporte.

Acerca del autor:

Doctor Àngel Bigas
La Clínica del Pádel. Medicina deportiva. Especialista en lesiones de pádel. https://www.laclinicadelpadel.com/

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